Solía escribirte mientras bailabas
y te dejabas las huellas entre canciones de Extreme
y solos de guitarra.
Quería mirarte
desde mi escondite
y perder la cabeza
si te mordías el labio inferior
dejando que se escapara
un hilillo de humo entre
beso y esquina.
Esa esquina de la perfección onírica de tu parpadeo.
Y que más da
si aparezco por sorpresa
o me cuelo por tu ventana,
si yo
solo busco esconderme
entre tus dedos
y perderme por tu cuello
toda la tarde.
Y te acercas como queriendo robarme el aliento...
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